Hablar de una catequesis a luz del sínodo es hablar de una manera integral donde podamos participar sacerdote, padre, niños y catequista, para la formación de la iniciación de la vida cristiana. El trabajo de manera integral nos ayudará a que vuelvan las familias a mirar el rostro de Jesús como dice el Evangelio de San Mateo “vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo” (25,34).

En la actualidad estamos viviendo en mundo materialista, que a la humanidad se ha segado de la luz prometida de Dios, el entendimiento del amor de Dios aun no lo hemos entendido. Vivimos cada vez menos humanos, sin amor y sin compresión.

Estamos en un mundo individualista, de poder, de violencia, de avaricia, deshumanizado, sin importar la vida del ser humano. Hemos vuelto a vivir como dice Éxodo, capítulo 21, versículos del 25 al 26  «ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal”.

El gran riesgo del mundo actual, “con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada” Papa Francisco.

 No queremos ver nuestra realidad que se desmorona, parece que estamos peleando con Dios, cuando Dios nos dio un paraíso. La iglesia o el pueblo de Dios ha venido fracturándose y van creciendo otras sectas y/o congregaciones, por la falta de fe y amor a Cristo. Nuestro pueblo creyente se ha dejado manejar por esas congregaciones por falta de información o también porque aun nos falta llevar el Evangelio fuera de la Iglesia. Jesús dijo “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creatura» Mc 16,15.

Jesús nos invita en este pasaje “vayan”, pero no vamos, “anuncien” pero no anunciamos, por miedo que nos cierren las puertas, porque nos critiquen que llevamos una palabra de aliento, sin embargo, cuesta hacerlo, no nos arriesgamos por temor a los demás.

Como cristianos católicos, desconocemos muchos documentos de la Iglesia, que nos ayudarían a entender y comprender nuestra fe. Gran parte de los fieles no tiene contacto con estos documentos incluyendo la Biblia y ese desconocimiento, los deja sin armas para poder defender su fe y son convencidos por otras creencias. “Las raíces de nuestra vida están en Cristo, en Él está la fuerza para enfrentar los difíciles problemas que nos esperan después de la crisis, en Él está el modelo de cercanía, amor y servicio” Papa Francisco.

La pandemia ha venido a transformar nuestra vida y reafirmar nuestra fe en Cristo y dar ese cambio que desde hace muchos años la iglesia ha venido insistido al pueblo, esa transformación, de nuestros corazones. En el documento de Aparecida nos dice en “la actualidad, esa misma fe ha de afrontar serios retos, pues están en juego el desarrollo armónico de la sociedad y la identidad católica de sus pueblos”.

En un año de encierro, el Señor se ha manifestado en cada uno de nosotros, muchos perdimos uno, dos o más familiares, no estábamos preparados, pero llegó y nos agarró de sorpresa. El Señor se ha manifestado, muchos no nos hemos dado cuenta y seguimos con el mismo modo de vivir no somos empáticos, no hemos entendido lo que Dios nos ha manifestado para enderezar nuestros caminos, como dice el pasaje del evangelio «Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas,» Marcos,1,3

Sin embargo, no hemos entendido lo que esta sucediendo en el mundo, y sigue afectando a la humanidad, esta desatado el maligno y nuestra ceguera espiritual no nos permite ser consientes de los que estamos viviendo actualmente.

Se cerraron las iglesias, pero no se cerró el anuncio del Evangelio, porque que con las nuevas tecnologías y medios de comunicación la celebración eucarística llegó a cada hogar, a cada familia. A diferentes edades, principalmente, a los adultos mayores quienes son los que dedican su mañana y domingos para asistir a misa. Con esta nueva tecnología se han logrado avances en la sociedad cristiana católica, muchas familias organizaron diversas actividades de manera virtual: rosarios, retiros, formación de sacramentos a los niños y jóvenes, horas santas, grupos de oraciones. Existe un buen número de sacerdotes que se han preocupado para llevar a cada hogar el Evangelio, apoyando todo aquello que nos lleve al camino de Jesús.

No ha sido fácil, pero Dios se ha manifestado, en cada uno de sus sacerdotes para continuar esta tarea de pastorear su rebaño, para ayudar a los servidores laicos para que no se desanimen y que juntos podamos ir creciendo nuestro pueblo. Tenemos que trabajar todos para el Reino de Dios, que los sacerdotes tomen esa tarea con responsabilidad y se enfoquen a los que fueron llamados por Dios. Que ellos también den testimonio de amor y de obediencia, y que den un trato digno a quien los busque para una palabra de aliento. Que los acojan, que den asilo al necesitado y a todos aquellos que los buscan.

Por Olga Lidia Matías Caballero (Catequista de la Parroquia de San Ramón de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas)

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