La Iglesia Católica, reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado grave, según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial, en las Sagradas Escrituras están condenados como graves e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios.

La Iglesia, sin embargo, distingue entre la maldad objetiva de la actividad homosexual y la responsabilidad de quien la realiza, en la Congregación para la doctrina de la Fe en 1975 se nos enseña que ESTE JUICIO DE LA ESCRITURA no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, de sus manifestaciones, pero atestigua que los actos homosexuales desordenados no pueden recibir aprobación en ningún caso, esto no quiere decir que las personas que practican estos actos sean siempre excusables, sino que a veces la ignorancia, el abuso de otras personas pueden conducirlas a realizar actos no totalmente libres, sin embargo tales actos son gravemente malos en si mismos, pues ofenden a Dios y van en contra del bien autentico de la persona humana.

La Iglesia también distingue entre la inclinación homosexual y la actividad sexual, enseñando que la primera no es pecado en si misma, aunque inclina actos que si lo son.

La Iglesia, siguiendo el ejemplo y la enseñanza de Cristo Jesús, hace la distinción la de condenar al pecado, pero de tratar con misericordia al pecador. Por eso la Declaración del 75 expresó, estas personas homosexuales, deben ser acogidas, en la acción pastoral, con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social.

También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia, sin embargo dicha atención pastoral no debe degenerar en una aceptación de la actividad homosexual como algo no reprobable.

Quienes se encuentran en esta condición deben, por tanto ser objeto de una particular atención pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable.

Coherente con esta actitud de condenación de la actividad homosexual, pero de amor y comprensión hacia ellos, la enseñanza de la Iglesia también condena a todo tipo de violencia o agresión hacia estas personas, es deplorable que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas, tales comportamientos merecen la condena de los Pastores de la Iglesia.

En la Doctrina de la Fe se publico una serie de consideraciones sobre proposiciones de ley en algunos estados de los EE.UU. y en otros países, que harían ilegal la discriminación en base a la orientación sexual, es decir, que les concederían a los homosexuales ciertos derechos, como el alquiler de viviendas a estas parejas, el adoptar niños, el ser contratados como maestros de escuelas para cualquier edad, etc, etc. Sobre este punto la Iglesia enseña que, deben der tratados como seres humanos, tienen los mismos derechos de toda persona, incluyendo el no ser tratados de una manera que ofenda su dignidad personal.

Entre otros derechos, toda persona tiene el derecho al trabajo, a la vivienda, pero estos derechos no son absolutos, pueden ser limitados ante desordenes externos de conducta, existen áreas en la que no es una discriminación injusta tener en cuenta la inclinación sexual, por ejemplo en la adopción o el cuidado de niños .

La orientación sexual no constituye una cualidad comparable a la raza, el grupo étnico, etc., con respecto a la no discriminación, a diferencia de estas, la orientación homosexual es un desorden objetivo.

 La posición de la Iglesia, respecto a este suceso Jesucristo odiaba al pecado y amaba al pecador y por lo tanto nunca encontraremos en EL una justificación al pecado, el decir que el pecado no es pecado, que lo malo es bueno y aceptable, que debe admitirse.

En Cristo nunca encontraremos un estimulo al pecador, a los pecadores obstinados que se identifican con el pecado y no quieren salir de el, les habla con palabras muy duras y a los que empujan a otros por el camino del pecado, especialmente si se trata de niños o jóvenes les dice, al que escandaliza a uno de estos pequeños que creen Mí mas les valiera que le ataran al cuello una piedra bien grande y lo arrojaran al fondo del mar.

Cristo también tiene un inmenso amor y comprensión por aquel pecador que cayo en la tentación, pero que esta consiente de su mal y no lo acepta como bueno sino que quiere salir de el, como por ejemplo cuando se encontró a la samaritana, siempre ha existido el mal, siempre ha habido homosexualismo, pero mas grave aun es que estos actos se admitan, se conviertan en hechos legales.

La Iglesia Católica considera que tenemos la responsabilidad de educar a las generaciones sobre bases morales que nos hagan capaces de ser un pueblo fuerte y con ideales para un mundo mejor, parte primordial de nuestra responsabilidad en esta batalla es orar por las personas homosexuales

En realidad nuestra batalla no es contra ellas, sino contra las fuerzas del mal, quien busca destruirlos, la batalla es contra el pecado y la ideología que muchos grupos promueven, se trata de una lucha espiritual que requiere mucha oración y sacrificio, sobre todo la Eucaristía, la adoración al Santísimo y el rezo del Santo Rosario para los católicos, todos los cristianos debemos unirnos en oración por la conversión y salvación de los homosexuales y de nuestra nación y actuar para impedir que el mal continúe  extendiéndose. SI MI PUEBLO, SOBRE EL CUAL ES INVOCADO MI NOMBRE, SE HUMILLA, ORANDOY BUSCANDO MI ROSTROY SE VUELVEDE SUS MALOS CAMINOS, YO LE OIRE DESDE LOS CIELOS, PERDONARE SUS PECADOS Y SANARE SU TIERRA.

Por María Amalia Hernández    

Participante de las jornadas de formación: Construyendo un Laboratorio de Diálogo: Retos y Desafíos en la Catequesis

4 comentarios en «Ensayo sobre el tema de la homosexualidad»
  1. Muy acertivo tocar este tema, porque nos lleva a identificar mejor uno de los signos de nuestro tiempo. Y, por otro lado, habrá que retomar en el campo catequístico hacia los niños, la actitud moral y el desarrollo de la consciencia para generar en jóvenes del futuro la corresponsabilidad de evitar la extención de la idea equivocada de no aceptar en ellos el diseño divino de ser hombre o mujer respectivamente.

  2. Con frecuencia se oyen hoy ideas sobre sexualidad homosexual, tendenciosa y corruptora que pretenden «mentalizar» a la gente para llevarlas al libertinaje sexual que es el negocio de los pornócratas. La industria de la pornografía, actualmente está en manos de homosexuales, que quieren enseñar que es normal por ej. Tener relaciones sexuales por el ano, en ese sentido, tal vez hay que trabajar más en una moralidad, orientado al respeto de lo que Dios creó al principio, Varón y Mujer, y no que de otra que denunciar, las aberraciones homosexuales, como un pecado muy grave: » ¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales…» 1Cor 6, 9…..

  3. Este tema es muy importante y me parece maravilloso el que lo hayan compartido. Existe mucha ignorancia al respecto e incide en mal trato y falta de tolerancia hacia la oveja descarriada. Amar a Dios no al pecado!

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